Estoy en la antesala del Infierno
Habían transcurrido ya varios años desde mi muerte. Sin embargo, el destino tenía otros planes y Satanás aún no me concedía su atención. Por tanto, me encontraba merodeando en la antesala de su morada infernal. El color verde de la pintura en las paredes evocaba una sensación de náuseas. Parecía que el mismísimo diablo eligió la tonalidad más horrenda que pudo encontrar. El aire se siente pesado y todo resulta tedioso, monótono hasta la saciedad.






