Un viaje a Plutón
A inicios de mes, justo antes de Semana Santa, una extraña sensación punzante subió por mi columna vertebral y se alojó en mi cuello en forma de un intenso frío, como si dejaran la ventana abierta. Observé aquel entorno tan familiar. Nada estaba fuera de lugar. Ventanas y puertas estaban cerradas como de costumbre. Después, me percaté que el corazón latía con fuerza y me resultaba imposible identificar el motivo de tanta ansiedad. Tras un rato, la sensación se desvaneció.

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