La dama en la habitación – FINAL
Los próximos cinco días observé a Raquel agonizando. Desde el exterior, observando el monitor, las cosas no parecían muy distintas a lo que había observado los últimos tres años. Raquel dormía, veía televisión, leía y pintaba. Sin embargo, al observar con atención se encontraban ciertas señales. Ella parecía tan tensa y cansada que dormía más de lo normal. Ocasionalmente, pero muy de vez en cuando, miraba directo a la cámara, me miraba a mí. Sólo entonces podía apreciar el miedo y la tristeza en sus ojos.

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