El peor castigo
Magdalena tenía tan solo cinco años cuando la asesinaron. Una tragedia brutal. Incrustaron unas tijeras de jardinería a través de su ojo. ¡Qué forma tan terrible de morir! Dicen que fragmentos de su cerebro terminaron en el césped. Y que cuando las plantas florecen, si te sientas y escuchas con atención, puedes escuchar sus pensamientos emanando de las flores. Un eco de la muerte, o algo de ese estilo.

…





