miedo

Todo lo que hay que perder

“¿Estás segura de que te vas a comer todo eso?”. Aunque me lo preguntó con delicadeza, sus palabras se sintieron como un gancho al hígado. Mi esposo se paró detrás de mí y empezó a masajear mis hombros lentamente mientras yo retiraba las porciones del plato. Como siempre, él tenía toda la razón. Habían pasado varios meses desde el nacimiento de mi pequeña hija y todo ese peso que gané durante el embarazo se mantenía igual.

Todo lo que hay que perder1

Jiko Bukken: las casas embrujadas en Japón

La cultura japonesa es tan peculiar que muchos terminan cautivados. Especialmente cuando hablamos del estilo de vida de los nipones, que a menudo provoca ganas de experimentarlo en primera persona viviendo un tiempo por allá. Aunque la extensión territorial de este país insular es reducida, comparada con países como México, su densidad de población es considerablemente alta.

Jiko Bukken1

No hay nadie en esa puerta

Aquella noche que murió mi hermano, nadie estaba en la puerta. En la puerta tampoco estaba nadie las otras noches, pero esa noche en particular no había nadie en la puerta. Cuando empezaron a tocar, nadie estaba en la puerta. Tampoco estaba nadie en la puerta cuando empezaron los rasguños. Y mucho menos había nadie en la puerta cuando empezaron los golpes, aullidos y lamentos.

No hay nadie en esa puerta1