Creepypasta

¿Disfrutas de las historias de terror? En Creepypasta encontrarás toda clase de relatos que van desde el terror psicológico hasta esa clase de pesadillas que se quedan con nosotros para toda la vida. Las historias aquí contadas emanan de aquellos temores más profundos que poseen los usuarios de Internet. La única característica en común entre todos estos relatos es que son ficticios… o quizá no.

Aquello que no puedo saber

Corre el año de 1918 y a 6 kilómetros de aquí, en el frente de batalla, un proyectil alemán rebota contra una roca. La fuerza del impacto es tal que termina atravesando el estómago de un hombre y destrozando el brazo a otro. Para cuando alcanza la mandíbula del tercero, el impulso no es suficiente para matarlo y el fragmento termina alojado en su cuerpo. El primer hombre está muerto, pero los otros dos llegarán pronto.

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Me contrataron para asesinarme

Siempre me ha gustado matar, y creo que es culpa de mi infancia en la granja. Llamar granja a ese lugar es un eufemismo. Mis primeros años de vida pasaron en un área rural, al interior de una choza donde no tenía contacto con otras personas más allá de mi padre y hermana. Él jamás distinguió entre niños y adultos, pues todos los que vivían en su propiedad automáticamente se convertían en cazadores.

pequeña curiosa

12 Minutos – Creepypasta

Corría el otoño de 1987 cuando la televisora local WSB-TV2 en Atlanta, Georgia, procuraba cerrar la programación matutina del domingo, de horario abierto. Debido a la presión ejercida por varios empresarios locales, los propietarios del canal autorizaron que el reverendo Marly Sachs utilizara la hora vacante destinándola a un programa sobre religión. De forma muy humilde, aquel programa se estrenó el día 18 de octubre.

publico viendo television

Carta de la chica que te vio crecer (Parte II)

Para comprender el siguiente texto, necesariamente debes dar lectura a la primera parte de la historia que puedes encontrar aquí.

Hola, soy yo. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí. Gracias al periódico supe que recibiste mi carta. Supongo que ahora sabes de mi existencia, y te estás preguntando quién soy, cómo me llamó, quiénes fueron mis padres, dónde vivía, a qué escuela iba o con lo que soñaba ser de grande. No lo sé. Quizá ni siquiera has sentido esa curiosidad. Tal vez sólo es mi deseo de que alguien se interese.

mujer sobre una roca en el oceano

Me criaron haciéndome creer que era un androide

Desde que tengo memoria me enseñaron que mi padre me había “diseñado” para asistir a la familia. Cualquier pensamiento o sentimiento que difiriera de la programación original debía ser reportado como una falla para que él la corrigiera. Rápidamente aprendí que las fallas y el dolor estaban asociados, por lo que al pasar de los años fui reportándolas cada vez menos.

androide rostro

Un demonio de sal

El viento arrastraba la hojarasca a la oscuridad mientras ella procuraba acurrucarse junto a la fogata. El destino nos había llevado a cruzar caminos e intercambiar algo de comida. Lo único que nos faltaba era intercambiar historias. “Cuando era pequeña”, dijo mientras se frotaba las manos, “solían decir que la sal provenía de un demonio. Un demonio que dejaba un rastro de sal cuando se comía a los pecadores”. Estuve a punto de soltar una carcajada, pero me contuve dándole una buena mordida a un trozo de carne seca.

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