Creepypasta

¿Disfrutas de las historias de terror? En Creepypasta encontrarás toda clase de relatos que van desde el terror psicológico hasta esa clase de pesadillas que se quedan con nosotros para toda la vida. Las historias aquí contadas emanan de aquellos temores más profundos que poseen los usuarios de Internet. La única característica en común entre todos estos relatos es que son ficticios… o quizá no.

La comida más importante – Creepypasta

Mamá siempre dijo que el desayuno era el alimento más importante del día. Incluso cuando no se sentía bien, se aseguraba de preparar un buen desayuno diferente cada día. Los fines de semana solíamos despertar con el olor del tocino, o el exquisito aroma de unos panecillos horneándose. Incluso entre semana mamá se aseguraba de que tuviéramos al menos un tazón de cereal o avena antes de ir a la escuela. Compraba cinco tipos de cereal por lo que siempre había variedad. A mamá realmente le encantaba el desayuno.

un buen desayuno

Los mejores 100 segundos de la vida

Vivo en un condominio donde las ventanas de los departamentos se encuentran en ángulos que proporcionan poca privacidad. Cuando las luces se encuentran encendidas y las persianas levantadas, prácticamente es posible ver todo lo que sucede al interior de cada unidad. A veces, me dirijo a la cocina para tomar un vaso de agua por las madrugadas y puedo ver al vecino de enfrente en su comedor.

condominio vecinos

Un hombre en la habitación del bebé

Fue algo extraño soñar con mi hija justo antes de despertar y encontrarla observándome junto al buró. Entre la penumbra de mi habitación distinguí su delicada silueta de seis años: sus manos entrelazadas sobre la cintura, sus mejillas regordetas que siempre empujaban una sonrisa en sus labios y ese cabello rubio rizado que heredó de su madre quien roncaba sin pena a mi lado. Estaba desorientado, pero los primeros rayos de sol todavía no se colaban por las ventanas y supuse que era medianoche.

pesadila en casa

La máscara del abuelo – Parte III (FINAL)

Me quedé en el sofá, paralizado. Mi mente luchaba por procesar lo que acababa de ver. El abuelo no perdió el tiempo. Con apenas dos pasos acortó la distancia entre nosotros y me levantó, llevándome casi a rastras desde la sala hasta la puerta principal. Sólo llevaba los pantalones del pijama y una playera, iba descalzo. Toda clase de protesta y pregunta era automáticamente ignorada por el abuelo.

rostro de una muñeca aterradora

La máscara del abuelo – Parte II

“No dejes que te atrape hablando sobre hombres lobo”. El abuelo se acomodó en una de las esquinas de mi cama. La superficie del colchón cedió bajo su peso. “Este no es un cuento sobre monstruos”. Habían transcurrido varias horas desde que papá se llevó a mamá. Me quedé en la cama, observando el cielo claro desvanecerse hasta convertirse en un manto negro. Fascinado por el brillo de aquella Luna que se hacía cada vez más intensa.

luna llena

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