El DVD estaba cubierto de huellas (Parte I)
¿Qué tan extraño puede ser abrir una caja que encuentras en la puerta de tu casa? Tenía mi dirección, eso significaba que era mía. Por supuesto que la iba a abrir. Ni siquiera noté que no había dirección del remitente. Simplemente era un paquete pequeño forrado con papel café. Mi nombre había sido escrito con caligrafía perfecta en marcador negro. Era para mí. Cualquiera habría hecho exactamente lo mismo. La caja contenía dos cosas: un DVD y una pequeña escultura tallada en madera, un oso.

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