La siguiente historia es un recuento de algo que me sucedió cuando tenía aproximadamente siete años. Mientras crecía y comprendía cosas, me di cuenta que era imposible aquello hubiera sucedido en realidad, pese a que no puedo desechar la sensación de que así fue.
Mientras escribo esto me encuentro en una cafetería de Estocolmo. Aún no es demasiado tarde, pero afuera ya está completamente oscuro y hace un frío terrible. El típico invierno sueco. ¡Por Dios! La gente a mi alrededor ha empezado a observarme. Probablemente tenga la apariencia de alguien que acaba de ver un fantasma… y quizá así fue. Por ahora no puedo regresar a casa, y tampoco sé que debo hacer.
En 1944 un prisionero llamado Marcel Nadjari enterró unas cartas al lado de un crematorio destinado a incinerar los cadáveres humanos durante el Holocausto nazi. “Suelo pensar en seguir a los demás y poner fin a esto. Pero la venganza me lo impide. Quería y quiero vivir para vengar la muerte de mi padre, de mi madre y de mi querida hermanita”. Estas fueron las palabras plasmadas por el judío griego que, a los 26 años, sobrevivió al campo de concentración nazi de Auschwitz, gracias a su persistente y profundo deseo de venganza.
Les contaré la historia sobre un lugar, un sitio que jamás deben visitar. Como no quiero ser responsable de los daños que puedan sufrir, omitiré cualquier tipo de referencia como el nombre o las coordenadas. Pero algo les puedo asegurar: si en algún momento creen que han llegado a este lugar, huyan cuanto antes y no miren hacia atrás.
A lo largo del tiempo, las catástrofes han demostrado ser tierra fértil para toda clase de historias sobre espíritus inquietos de aquellos que murieron de forma trágica en el evento. Parece que la ocurrencia de un gran número de muertes en un corto periodo de tiempo genera un sufrimiento indescriptible, una tragedia que termina haciendo eco como una presencia oscura que se aloja en las ruinas donde antes habitaron esas personas. De hecho, algunos de los lugares con mayor actividad paranormal son sitios donde se suscitaron crisis, guerras, masacres o donde los humanos sufrieron la furia de la naturaleza.
¿Historias de fantasmas? no tenemos nada de eso por aquí. Sólo contamos con la historia de Jacob, y es lo más que podemos aproximarnos a alguna historia de terror. ¿Realmente la quieres conocer? Bueno, no debería contártela, pero la verdad es que tampoco tengo inconveniente. La única condición es que no me interrumpas. No tengo paciencia para eso.