Mi esposo está perdido
Hace días que no veo a mi esposo. A últimas fechas su agenda se ha vuelto terrible, los turnos en el trabajo son de 12 y 13 horas. Sin contar el tiempo que le toma conducir hasta su lugar de trabajo, un recorrido que agrega entre una hora y media y dos horas en cada recorrido. Para cuando llega por las noches, ya estoy dormida, y se va antes de que salga el sol. La compañía tiene una política muy estricta de no permitir llamadas telefónicas, por lo que me resulta imposible comunicarme con él durante el día. La Navidad pasada le obsequié un manos libres Bluetooth para que pudiéramos conversar mientras manejaba, pero hace casi un mes que dejó de funcionar.

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