Acostumbrarse a la oscuridad – Creepypasta
Al principio no escuché a Miguel. El motor de la cortadora de césped invadía mis oídos como un enjambre de abejas, bloqueando cualquier otro sonido. Repasaba con premura la última franja de césped, muy cerca a la barda del vecino. Los últimos rayos de luz empezaban a desvanecerse en el cielo y pretendía regresar a casa lo más rápido posible. Una cerveza helada y mi programa favorito de televisión me esperaban.

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