James Holmes el asesino del cine en Denver, Colorado.
James Holmes es el nombre del asesino del cine en Denver. según el parte de la policía se entrego sin oponer ningún tipo de resistencia o intentar huir. El sujeto entró disfrazado al cine y luego de lanzar gas lacrimógeno a la multitud comenzó a disparar, principalmente contra aquellos que huían del lugar.
La leyenda del perro chihuahua tiene múltiples variaciones, la tocamos alguna vez en el artículo Leyendas Urbanas Mexicanas. Sin embargo, la que hoy nos ocupa es la versión mas espeluznante que he leído.
Sara y Antonio disfrutaban de su luna de miel en México, se habían casado apresuradamente porque ella se quedó embarazada, pero no por ello se querían menos que el resto de recién casados. Llevaban años hablando de la boda y el próximo nacimiento no hizo mas que acelerar un enlace que ellos deseaban desde hacía tiempo.
Su viaje estaba resultando de lo más placentero, México les cautivaba, ambos caminaban durante horas por las playas de Cancún hasta que el sol caía, no habían visto un paraíso igual.
Una tarde mientras caminaban por la playa decidieron alejarse un poco de la zona turística, a unos cientos de metros encontraron lo que parecía un vertedero. Una zona sucia con un olor nauseabundo y un riachuelo cubierto casi totalmente por espuma. Entre la basura vieron un pequeño cuerpo moverse, un perrito chihuahua que parecía muy enfermo, tenía los ojos rojos, probablemente por alguna infección, estaba muy delgado y apenas podía moverse. La pareja que era amante de los animales no pudo quedarse indiferente, recogieron al animal y lo llevaron al hotel.
Un compendio de preguntas criminales que darán respuesta a algunas curiosidades sobre el mundo del crimen.
¿Se puede hacer desaparecer un cuerpo sin dejar rastro?
Aunque se trata de algo muy complicado, algunos asesinos lo han conseguido mediante la inmersión del cadáver en sustancias corrosivas como el ácido sulfúrico -que causa quemaduras severas en los tejidos cuando entra en contacto con la piel- o el ácido clorhídrico -que disuelve la parte mineral de los huesos-. Ese fue el método que utilizó el inglés John George Haig, más conocido como El Vampiro de Londres, quien fue ahorcado en 1949 por matar a nueve personas y hacer desaparecer sus cadáveres.
Por su parte, a pesar de que existe la creencia de que el óxido de calcio o cal viva puede destruir por completo el cuerpo humano, los expertos forenses aseguran que sólo elimina las partes blandas -músculos, nervios y tendones-en poco tiempo. Los huesos, por el contrario, quedan intactos. Estos sólo pueden ser destruidos a una temperatura de 980 °C.
Es probable que desde niños nos hayan dicho que si no nos comíamos toda la comida o si no nos portábamos bien, iba a venir el viejo del costal y nos iba a robar. Claramente que después de crecer, tales amenazas se transformaron en un mero chiste, pero queremos advertirles que este mítico personaje, protagonista de nuestras peores pesadillas infantiles, efectivamente fue real.
Su nombre era Francisco Leona, un español, completamente desquiciado y que asesinaba niños y los metía en un saco.
El 19 de febrero de 1910, en la ciudad de Jiménez, Chihuahua, nació Alfonso, el segundo de los cinco hijos del matrimonio Quiroz Cuarón. En aquellos días la ciudad se había transformado en un campo de batalla, las tropas de los generales Villa y Murguía solían enfrentarse en cualquier momento; dejando decenas de cadáveres colgando de los árboles y postes de telégrafos. Ese fue el paisaje que dominó la infancia de Alfonso hasta que su padre, de profesión ferrocarrilero, encontró la oportunidad de mudarse a Tampico.
Alfonso estudió ahí la primaria. A la edad de 14 años, recibió la noticia de la muerte de su madre. Un año después, recibiría otra terrible noticia: su padre había tenido un accidente. En realidad había sido asesinado. Uno de sus subalternos le había metido varios tiros desde una ventana que se encontraba a espaldas de su lugar de trabajo.
Michael Malloy era un bombero de cincuenta años de edad, y un borracho a tiempo completo. Al igual que muchos en su situación, pasaba más tiempo bebiendo que trabajando, pero vivió en la década de 1930 en Nueva York y su hobby pasó a ser ilegal. Un cliente habitual en la taberna local, Malloy también se convirtió en la figura central en otro crimen: el fraude de seguros. La estafa: matar a alguien y cobrar su seguro de vida. Su papel: ser el tipo que muere.
Michael Malloy no era muy bueno haciendo este papel.
A finales de 1933, la Ley Seca habría llegado a su fin. Pero en enero, cinco hombres en el bar clandestino frecuentado por Malloy llegaron con un esquema para hacerse ricos rápidamente. El plan era sencillo: Malloy, un alcohólico sin hogar que parecía al borde de la muerte, sería el encargado de sacar tres pólizas de seguros de vida con los nombres de los cinco conspiradores como beneficiarios. Uno de los cinco, un hombre llamado Tony Marino, proporcionaría a Malloy todo el licor que pudiera beber, y algo más. Malloy, según el plan, tendría que ahogarse en el alcohol para finalmente morir.