Alben Hamilton Fish, también conocido con los alias de «Hombre gris», «El hombre lobo de Wysteria» y «El vampiro de Brooklyn», nació el 19 de mayo de 1870. Fue un asesino en serie y caníbal estadounidense que afirmó haber abusado sexualmente de más de 100 niños, y fue sospechoso de al menos 5 asesinatos. Confesó tres de esos homicidios y además se hizo responsable de haber acuchillado a otras dos personas.
Albert Fish nació en el seno de una familia respetada aunque con antecedentes en enfermedades mentales. Creció en un orfanato donde fue abusado sexualmente lo que le acarreó en su mente fascinación por el sadomasoquismo. Se sabe que tuvo una caída desde un árbol cuando era pequeño, lo que le provocó una lesión en el cerebro y como consecuencia dolores de cabeza crónicos y mareos.
Albert Fish en su niñez desarrolló una obsesión por el castigo, se divertía infligiendo dolor a los demás y a él mismo. Comienza su colección de recortes de prensa sobre asesinos en serie y especialmente de caníbales que es con quienes se siente identificado. Fish cometió lo que pudo ser su primer ataque en la persona de un niño llamado Thomas Bedden en Wilmington (Delaware) en 1910, ya con 20 años y con cierta experiencia en relaciones homosexuales masoquistas ejerce la prostitución en Washington donde viola a un niño y asesina a su primera víctima. Advertencia: a partir de este punto el articulo se torna con detalles bastante específicos, por favor si eres sensible toma la debida precaución.
Felícitas Sánchez Aguillón o Neyra fue conocida en el mundo de los asesino seriales con los sobrenombres de «la Ogresa de la Colonia Roma», «la Trituradora de angelitos», «la Descuartizadora de la Colonia Roma» o «la Espanta-cigüeñas».
Robert Andrew Berdella (31 de enero de 1949 – 8 de octubre de 1992), mejor conocido como «Bob» Berdella fue un asesino en serie de Kansas City, Missouri quien violó, torturo y mató al menos a seis hombres entre 1984 y 1987.
Berdella fue aprendido el 4 de abril de 1988, después de que una de sus victimas, que había sido torturada durante una semana saltó desnuda desde un segundo piso y escapó. Para ese entonces, había secuestrado y torturado al menos a seis hombres jóvenes, y era sospechoso de otras dos desapariciones según el Departamento de Policía de Kansas City.
Lo abominable de este hombre eran los detallados registros de las torturas guardados en decenas de fotografías Polaroid que tomó a sus victimas. Una enorme cantidad de estas imágenes fueron recuperadas por la Policía de Kansas City. Argumentó que estaba «ayudando» a algunas de sus victimas proporcionándoles antibióticos antes de torturarlos. Arrancó el ojo de una de sus victimas con una gubia para, según él, «ver que pasaba».
Más de un siglo ha transcurrido desde los terribles asesinatos perpetrados por Jack El Destripador, el asesino serial más famoso de todos los tiempos; y aún hoy una niebla de misterio, leyenda y terror se cierne sobre los acontecimientos ocurridos en el Londres de 1888.
Todas las leyendas y misterios sobre el caso, posiblemente tengan su origen en el hecho de que el asesino nunca fue capturado o identificado; dejando en el aire la identidad, motivos o personalidad del asesino.
Los Asesinatos.
Todo comenzó en la madrugada del viernes 31 de agosto de 1888. Un hombre, que transitaba por las oscuras calles londinenses del barrio de Whitechapel, observó a lo lejos una mujer al parecer desmayada, pero al acercarse se dio cuenta que estaba muerta; rápidamente, el hombre avisó del hallazgo al primer policía que encontró en la calle.
La mujer identificada como Mary Ann Nichols, prostituta de 43 años, había sido asesinada poco antes de ser encontrado su cuerpo; había sido degollada con un cuchillo y su cuerpo mostraba mutilaciones en la zona del abdomen. Fuera del análisis del cuerpo, no se encontraron pistas en la escena del crimen: ni testigos, ni el arma homicida… nada que permitiese identificar al asesino. …
Junko Furuta nació en 1972 en Saitama, prefectura de Misato (Japón). Hija de una familia de trabajadores japoneses, su humilde origen no le impidió sobresalir en las diversas actividades que realizaba. Era una estudiante destacada y cultivaba un amplio número de amistades entre sus compañeras de colegio y algunos vecinos.
No era igual con sus compañeros; muchos de ellos guardaban resentimiento por Furuta, ya que era una chica sencilla que no participaba de algunas de las diversiones que ellos acostumbraban. No quería relacionarse sexualmente con ninguno de ellos, ni siquiera tenía novio, no consumía alcohol ni drogas, y no frecuentaba los sitios de diversión de los que ellos gustaban.
Saltó a la historia cuando fue brutalmente secuestrada, torturada, violada y asesinada por cuatro estudiantes del mismo colegio en noviembre de 1988 en Japón, el caso fue ampliamente publicitado debido a la crudeza del evento y el sadismo tan terrible que fue perpetrado.
En noviembre de 1988, cuatro jóvenes (Miyano Hiroshi, 18 años en el momento del crimen; Jo Kamisaku -apellido adoptado tras su salida de prisión, de 17, Minato Nobuharu, de 16; y Watanabe Yasushi de 17) de Tokio raptaron y escondieron a Junko Furuta, una estudiante de bachillerato de su mismo instituto en la prefectura de Saitama (Misato) durante 44 días. El cautiverio de Furuta tuvo lugar en el domicilio de los padres de Nobuharu.
Para evitar una investigación policial, Hiroshi obligó a Furuta a llamar a sus padres y fingir que había huido de casa, pero que se encontraba con «un amigo» y no corría peligro. Asimismo, la extorsionó para que se hiciera pasar por la novia de uno de los chicos cuando los padres se encontraban en casa. Sin embargo, cuando se aseguró de que los padres no llamarían a la policía, abandonó el pretexto. Furuta intentó escapar en diversas ocasiones y pidió ayuda a los padres más de una vez, pero ellos no hicieron nada por temor a las amenazas de Hiroshi. En esa época, Hiroshi era un líder de la baja yakuza y presumía de poder utilizar sus contactos para matar a cualquiera que tratase de intervenir.
Según las declaraciones de los jóvenes en el juicio, los cuatro violaron y vejaron a Furuta de diversas maneras. Entre ellas, figuran la introducción de cuerpos extraños -incluyendo una barra de hierro- en su vagina, obligarla a beber su propia orina, alimentarla con cucarachas, inserción de artefactos pirotécnicos en su recto y posteriormente prenderlos, forzar a Furuta a masturbarse, amputación de un pezón con unos alicates, tirarle mancuernas al estómago y quemarla con cigarros y mecheros (Una de esas quemaduras fue un castigo por intentar llamar a la policía). La situación llegó a tal punto que, según las declaraciones de uno de ellos, «le llevaba más de una hora arrastrarse escaleras abajo para ir al baño«. También señalaron que «probablemente unas cien personas» sabían que Furuta estaba allí prisionera, pero no está claro si esto significa que estuvieron allí durante el cautiverio de la joven o si participaron en las violaciones y abusos. Cuando los jóvenes se negaron a dejarla ir, ella suplicó en diversas ocasiones que «la mataran y siguieran con su vida.» …
El asesinato de Ana María Chávez Niño, una joven estudiante de la Universidad Javeriana, cuyo cadáver apareció el pasado 17 de septiembre dentro de un apartamento del barrio Quinta Paredes en Colombia, fue esclarecido este viernes por unidades de la Sijín. Como presuntos responsables fueron capturados dos sujetos: John Sierra Molina y Juan Sebastián Obando, ambos de 19 años, quienes se habían ganado la confianza de su víctima a través del Facebook.
El homicidio de la universitaria ocurrió a las 4:00 p.m., media hora después de que los criminales ingresaran al apartamento 103 del edificio El Retiro. Ana María sufrió una asfixia mecánica provocada con una almohada, dijo el fiscal del caso en la audiencia pública que se cumplió este jueves en el Complejo Judicial de Paloquemao. “Verificando los videos del conjunto residencial, en donde ocurrieron los hechos y luego de un seguimiento a las redes sociales de Internet, se estableció que éstos conquistaron con engaños la amistad de Ana María, hasta lograr entrar a su apartamento”, explicó el coronel Eduardo Cárdenas Vélez, comandante de la Sijín.
De acuerdo a los informes judiciales, John Sierra se hacía llamar en la red como ‘Chiqui locomotion’, así mismo, el segundo implicado, Juan Sebastián, se mostraba como ‘Sebitas’.
Los detenidos aceptaron ante el Juez 21 penal municipal su participación en el infame crimen. “Sierra y Obando eran unos músicos y organizadores de rumbas en diferentes ciudades del país. Esto sirvió como pista para hacerles el seguimiento y dar con su paradero”, señaló el fiscal delegado del caso. ‘Chiqui locomotion’ fue capturado por la Policía en el terminal de transporte. “Este hombre vino a Bogotá con la intención de tramitar la visa a España, a donde pretendía escapar”, añadió Cárdenas. Se supo, además, que su cómplice fue agarrado en una sala de Internet del sector de El Poblado, de Medellín