Los muñecos de terapia odian que les griten
Clara tenía nueve años recién cumplidos cuando sus padres la trajeron a mi consulta. Según ellos, la pequeña era de carácter fuerte. Al parecer, estalló en cólera durante el recreo después de perder un juego. Y en aquel arrebato de rabia le rompió la nariz a un compañero de clases. Un temperamento complicado.






