El origen de los nombres en los meses del calendario

El legado de los emperadores y deidades, y evidentemente, del Imperio Romano, es palpable hasta nuestros días, con figuras que aún resuenan en nuestra memoria. Nos encontramos a inicios de un mes, febrero, y en las primeras etapas del año. Entonces, nos parece oportuno proporcionar una explicación sobre nuestro calendario. Un ciclo que se repite cada 365 días, con excepción de los años bisiestos, como toca el turno al presente año.

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Es crucial recordar que el primer calendario romano no asemejaba en nada al que usamos hoy. Aquel constaba de solo 10 meses y comenzaba con el equinoccio de primavera, en marzo. Este calendario lo instauró Rómulo, el fundador de Roma, y su origen se remonta a siete siglos antes del nacimiento de Jesucristo.

En la secuencia actual, inicialmente no existían los meses de enero ni febrero. Estos se agregaron poco después por el sucesor de Rómulo, Numa Pompilio, el segundo rey de Roma. La secuencia de meses lunares, que se sincronizaban con el movimiento de la Luna, terminó siglos más tarde, gracias al emperador Julio César. De ahí que todavía hablemos del calendario juliano.

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Julio César, que volverá a mencionarme más abajo, contó con la ayuda de matemáticos egipcios para establecer la nueva norma: Januarius, Februarius, Martius, Aprilis, Maius, Junius, Quinctilis, Sextilis, Septembris, Octobris, Novembris y Decembris. Si analizas bien, casi todos los nombres te resultarán familiares. Pero, ¿no faltan julio y agosto? Llegaremos a eso en un momento.

El origen de cada nombre de los meses del calendario.

Primero, vamos a explicar el origen de cada nombre de los meses. Aunque, cable aclarar que algunos de estos son objeto de debate entre los historiadores.

Enero: Januarius era un tributo al dios Jano, señor de los solsticios que marcaban el comienzo del invierno y del verano. Está relacionado con «ianitor«, que significa «portero» en latín, el encargado de los ciclos temporales.

Febrero: februa, en latín, era un rito de purificación romano. Durante este mes se llevaba a cabo dicha ceremonia, que incluía ofrendas y sacrificios de animales a los dioses del panteón. Todo esto con el fin de que la próxima primavera trajera buenas cosechas.

Marzo: este mes es el más fácil de entender. Está dedicado a Marte, el dios de la guerra. Pero Marte, o Martius, también era responsable de la creación de vida, pues era el mes en que solían plantarse los cultivos.

Abril: algunos sostienen que proviene de aperio, «abrir» en latín, porque las flores brotaban en ese periodo. Pero, otros argumentan que era un homenaje a Venus, la diosa del amor.

Mayo: es un homenaje a Maia, una de las diosas de la primavera.

Junio: es otro tributo. Específicamente un homenaje a Juno, la esposa de Júpiter. Una entidad muy poderosa y querida en el panteón romano.

Julio: aquí encontramos el primero de los dos meses que cambiaron de nombre. Solía llamarse Quinctilis, el quinto mes del año (no olvides que el calendario iniciaba en marzo). Pero, alrededor del año 44 a.C., el Senado de Roma cambió el nombre a Julius, en honor a Julio César. Básicamente porque ese año lo asesinaron.

Agosto: es el otro mes que cambió de nombre y también para recordar a un líder político. Era Sextilis, el sexto mes del año. Pero en el año 27 a.C. pasó a llamarse agosto en honor al primer emperador romano, César Augusto.

Septiembre, octubre, noviembre, diciembre: eran los meses siete, ocho, nueve y diez. Tal vez muchas personas nunca lo notaron, pero las primeras letras de cada mes indican exactamente eso: siete, ocho, nueve, diez. Todo sigue tal y como lo idearon hace miles de años. Bueno, al menos como cuando el año comenzaba en primavera, como ya hemos explicado. Pues, aunque el calendario cambió, los nombres se conservaron.

¿Sabías que, originalmente, febrero siempre tenía 29 días? Solo esto acarreó un problema: el mes de Julio César (julio) tenía 31 días, pero el mes de César Augusto (agosto) solo tenía 30 días. Básicamente le quitaron un día a febrero y se lo dieron a agosto. Por eso julio y agosto son los únicos dos meses consecutivos que tienen 31 días en el calendario.

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