En Historia te reseñamos aquellos eventos que moldearon la actualidad. Dicen que “aquél que no conoce su historia está condenado a repetirla” y estamos de acuerdo. Sin embargo, la historia también es una herramienta imprescindible cuando intentamos comprender la situación actual de nuestra realidad.
Peter Stumpf fue, dependiendo de quien lo cuente, un ser humano extremadamente perturbado que padecía una enfermedad mental no diagnosticada, una víctima de las Guerras de religión en Europa entre protestantes y católicos o un auténtico hombre lobo bajo la influencia del mismo demonio.
La traición es una de las formas más deshonrosas de entrar en la historia. Ya fuera hacia su patria, compañeros o ideologías los hombres de esta lista terminaron cometiendo actos de traición que difícilmente serán olvidados por la memoria colectiva.
Aldrich Ames.
El espía más famoso de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos terminó vendiéndose a la KGB, la agencia de inteligencia de la Unión Soviética, durante el periodo conocido como la Guerra Fría. Por varios millones de dólares, el traidor entregó a los soviéticos los nombres de aquellos que servían a los Estados Unidos. Tras más de quince años sirviendo a los propósitos del enemigo, entre 1980 y 1990, Ames fue descubierto y condenado a cadena perpetua.
Es imposible hablar de la cultura azteca y no hacer referencia a una de sus prácticas más polémicas: los sacrificios humanos. Y aunque no se sabe a ciencia cierta cuan a menudo tenían lugar estas ceremonias sangrientas en Mesoamérica, los detalles sobre los macabros rituales son muy nítidos: una víctima era dispuesta sobre una enorme roca donde un alto sacerdote le abría el estómago para extraer el corazón, órgano que después era ofrendado a Huitzilopochtli, el dios del sol.
En julio de 1889 tuvo lugar uno de los casos más notorios de asesinatos en la historia de Francia. Ese mes desapareció Toussaint-Augustin Gouffé, un agente judicial de la corte parisina. Un acontecimiento de este tipo provocaría un gran revuelo; sin embargo, coincidió con el clímax de la Exposición Universal de París y, con tanta gente en la Ciudad de las luces, inicialmente se le dio poca importancia a la ausencia de Gouffé. Tres semanas y casi 500 kilómetros después las autoridades empezaron a preocuparse cuando un cadáver fue encontrado en las cercanías de Lyon.
Cuando se nos hace mención de un asesinato en masa, lo primero que suele venir a nuestra mente es un sujeto desquiciado que logra quitar la vida a una serie de víctimas hasta que es atrapado, o un psicópata que ingresa a un sitio público para disparar a todo lo que se mueva. Pero los asesinos no siempre actúan solos. Algunos grupos se dedican a reclutar individuos de este tipo para estructurar organizaciones letales compuestas por miembros dispuestos a matar por sus creencias.
¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando piensas en el Japón antiguo? Estamos casi seguros que te llegan imágenes de guerreros samurái, honor, artes marciales, etc. Sin embargo, un pergamino que data del siglo XIX, digitalizado por la Universidad de Waseda, no tiene nada que ver con esos conceptos. Todo lo contrario: la obra relata una escandalosa, épica, larga y sanguinaria batalla de flatulencias.