Mi esposo tiene un doble malvado
“¡Yo soy el verdadero!”, me gritó el hombre que podría ser Matías. “¡No, yo soy el verdadero! El hombre al que juraste fidelidad frente al altar”, exclamó el otro que también podría ser Matías. Los observé con detenimiento mientras les apuntaba con la escopeta. En el mundo entero no se hablaba sobre otra cosa que no fuera la aparición de estos dobles, aunque nunca creímos que nos pasaría a nosotros.






