Terror

No excaves en la tierra

Ésta es una historia completamente verdadera.

muñeca diabolica

Era noviembre. Mi amiga Clara y yo, vivíamos en el mismo pueblo, y esa tarde habíamos quedado para coger muestras de tierra para un trabajo que debíamos hacer en clase de Biología. Nos entretuvimos mucho hablando y jugando sin darnos cuenta de que empezaba a caer la noche sobre los solitarios campos de Montejícar. Dándonos prisa excavamos por diferentes lugares para coger tierra. En un inesperado instante mi amiga gritó: ¡mira lo que hay aquí! y efectivamente, había algo. Era una muñeca. Era aterradora, todo hay que decirlo: pelo rojo, ojos casi desencajados, y lo más chocante era su profunda seriedad, algo extraño en muñecas para niñas. Allí se hallaba semienterrada y vestida de blanco. Pero en fin, allí se quedó. Al emprender de nuevo el camino a casa, Clara, empezó a sentirse mal. Yo la cogí de la mano y nos fuimos al pueblo hasta llegar a su casa. Fue la última vez que la vi viva. Esa misma noche, 1 hora después, más o menos, su madre llamó muy tarde a casa llorando diciendo que Clara se estaba muriendo en un hospital. Yo me enteré de la horrible desgracia al día siguiente. Efectivamente, Clara, había muerto esa noche, sin ni el más mínimo previo aviso de falta de salud en sus días anteriores. «Una niña de 9 años muere en Montejícar sin causa aparente» decía la prensa un día después del suceso. El pueblo entero acudió a darle el último adiós.

6 casos de individuos enterrados vivos

Madame Bobin. En 1901 regresó a su hogar en Gran Bretaña a bordo de un barco llamado «La Plata» y le diagnosticaron con fiebre amarilla. Estaba embarazada y volvía de un viaje a Senegal, por lo que sus malestares fueron rápidamente asociados a dicho padecimiento, común en África y Sudamérica por aquella época. La pusieron en cuarentena, y después la declararon muerta cuando los músculos se le pusieron rígidos y su cara palideció.

sepulturas

Leyenda de la Muñeca REMCO

Un Creepypasta que nos encontramos en Facebook y nos pareció bastante curioso. Aviso que se trata de un Creepypasta porque no faltan los listillos.

muñeca remco

… La marca REMCO había sido un éxito. Sus juguetes eran deseados por niños y niñas menores de 8 años, no es mi intención difamar la marca o sus juguetes… solo quiero contar mi testimonio.

Corría el año de 1988, una nueva muñeca había salido al mercado con el nombre de “Baby Laugh a-lot” Su función principal era producir risas si presionaban el botón de su pecho. Mientras reía, se mecía en su silla y no paraba de reír…
En ese año era una novedad ver a una muñeca hacer ese tipo de acciones tan naturales. Yo era una niña llena de caprichos, en cuanto vi el comercial, corrí con mi madre para pedirle que me la comprara, sin embargo, siempre vivimos en la humildad. Ahora me siento agradecida por no haber tenido tanto dinero…

Hanako, el terror de los baños

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Los mitos y leyendas de Japón son tan numerosos y terroríficos que no tienen nada que envidiar a otros de diferentes culturas, una de esas leyendas urbanas es la de Toire no Hanako-san, que traducido seria algo así como «Hanako-san en el baño». Es una popular leyenda de terror que ha venido tomando fama en las ultimas décadas por todo Japón, muy parecida a la versión de 9 veces Veronica y Blody Mary.

No es raro que las escuelas en Japón tengan un baño que esta permanentemente ocupado por Hanako-san. Se puede encontrar a menudo en la tercer cabina del baño de mujeres, aunque puede varias de escuela en escuela. Los detalles de su aspecto también cambian, pero generalmente se la describe con el pelo corto y vistiendo una falda roja.

Los perros del rancho

perro

En el rancho llamado La Valentina vivía una familia formada por el señor Miguel, su esposa, sus hijas María, de dieciocho años, y Juana, de doce. El hijo mayor había estudiado medicina veterinaria en la ciudad de México y al concluir sus estudios regresó a vivir con sus padres para hacerse cargo del ganado.

Algunos trabajadores dormían cerca de las caballerizas. La ordeña comenzaba a las tres de la mañana y en el rancho había movimiento desde la madrugada.

Ocasionalmente trabajaban en el rancho los sobrinos del señor, quien más que darles trabajo, los aceptaba por que eran hijos de su hermano mayor, a quien nunca le había sonreído la fortuna, seguramente porque le gustaba apostar y bebía demasiado, lo que sus hijos habían aprendido desde muy pequeños.

A veces llegaban a trabajar borrachos y habían llegado al extremo de pelear casi a muerte entre ellos. Más de una vez dispararon a los trabajadores y en sus múltiples enfrentamientos varias veces salieron lastimados seriamente. El mayor, que era el más agresivo, cojeaba de una pierna y estaba siempre de mal humor. Don Miguel y su familia no los querían mucho, pero se sentían comprometidos a ayudarlos, pues nadie, conociéndolos, aceptaba emplearlos.

Las cosas empeoraron con la llegada de Vicente, el hijo mayor, al que sus primos, desde pequeño, le habían tenido mucha envidia. El joven, de carácter tranquilo, ignoraba sus comentarios sarcásticos y sus burlas, y jamás cedía a sus provocaciones.

En el rancho había tres perros, dos de raza pastor alemán, de más de once años de edad, y otro que algún día llegó de la calle. Así, la vida transcurría en aparente tranquilidad.