¿Era Alejandro Magno homosexual? Documental reaviva el debate

En los anales de la historia, pocos nombres resuenan tan majestuosamente como el de Alejandro Magno. Su vida es un épico de conquistas, un relato de audacia y visión que trasciende generaciones. Ahora, Netflix nos regala «Alejandro Magno: La creación de un dios«, una serie documental que se sumerge en las profundidades del alma de este coloso de la antigüedad. El documental no se limita a narrar sus campañas militares o su papel en la expansión del Imperio Macedonio. Se adentra en terreno delicado al explorar un aspecto frecuentemente debatido de la vida de Alejandro: su sexualidad.

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¿Era Alejandro Magno homosexual? A través de un relato que entreteje las voces de los historiadores y el drama de la recreación, emerge una narrativa que intenta desentrañar al hombre detrás del mito. Para comprender a Alejandro Magno, debemos primero sumergirnos en las profundidades de la sociedad en la que se formó y emergió como líder. Las prácticas sexuales en la antigua Grecia rompían con los moldes que hoy podríamos considerar normativos.

La “homosexualidad” en tiempos de Alejandro Magno.

La intimidad entre hombres no era una rareza, y menos aún si se veía entrelazada con dinámicas de poder, ya fueran estas jerárquicas, generacionales o económicas. Asimismo, era común que esas relaciones homosexuales coexistieran con vínculos heterosexuales, con los matrimonios y la procreación desempeñando sus roles en la vida social y política. Los mitos antiguos incluso retrataban a los dioses en romances homoafectivos con mortales, reflejando una realidad donde las fronteras entre amistad y amor eran fluidas.

Las controversias en torno a las relaciones amorosas de Alejandro no son nuevas. Desde tiempos inmemoriales, historiadores y laicos se han centrado en los posibles matices de sus afectos. Recientemente, Twitter hervía con debates acalorados sobre la representación de Alejandro como homosexual por Netflix. Sin embargo, la verdad es que la serie no inventó nada; muchos estudiosos han argumentado durante siglos sobre las posibles relaciones homoafectivas de Alejandro.

A pesar de contraer matrimonio en tres ocasiones y de procrear, relatos de su tiempo señalan una cierta aversión hacia los placeres carnales con mujeres. Incluso Quintus Curtius Rufus, destacado historiado romano, mencionó que la madre de Alejandro se inquietaba por la posibilidad de que este no perpetuara su linaje.

Hefestión y Alejandro Magno.

Es en este contexto que surgen figuras como Hefestión y Ptolomeo, los amigos más íntimos de Alejandro. De todos los posibles romances de Alejandro, el que compartió con Hefestión captura la atención con fuerza singular. Hefestión, de linaje aristocrático macedónico y también alumno del célebre Aristóteles, entabló una amistad muy cercana con Alejandro en su juventud, formándose bajo el tutelaje del filósofo.

Hefestion y Alejandro Magno

Su amistad se tejía no solo desde la sala de clases sino también desde una emotiva conexión que los llevó a compartir experiencias y secretos hasta los campos de batalla. Los paralelismos con la historia de Aquiles y Pátroclo, héroes de la guerra de Troya con un lazo profundo y ampliamente interpretado como romántico, ejemplifican la complicidad y la fuerza del vínculo entre Alejandro y Hefestión. El duelo que Alejandro manifestó por la muerte de Hefestión fue monumental, elevando la relación a una escala que rompió con lo cotidiano y lo humanizó de manera extraordinaria.

El historiador Robin Lane Fox sugiere que Alejandro y Hefestión eran posiblemente amantes, haciendo eco de las palabras de los filósofos cínicos que afirmaban que la única derrota de Alejandro sucedió entre los muslos de Hefestión. Tras la muerte prematura de Hefestión, Alejandro se sumergió en un profundo luto, dando testimonio de un vívido retrato de desesperación y devoción.

Perdió el apetito durante decía y en cierto momento abogó por que a Hefestión se le considerara una divinidad. De hecho, su relación con Hefestión no solo moldeó su destino, sino que también pudo contribuir a su salud mental y física en sus últimos días.

Una época con costumbres diferentes.

Sin embargo, es fundamental reconocer las limitaciones de nuestra comprensión histórica. Los conceptos contemporáneos de sexualidad no se aplican al mundo antiguo, donde las relaciones entre personas del mismo sexo no eran etiquetadas como hoy. Como afirmó Lloyd Llewellyn-Jones, los griegos no tenían una palabra para la homosexualidad. Solo eran seres sexuales.

Por lo tanto, afirmar categóricamente la orientación sexual de Alejandro sería un anacronismo. No era homosexual o bisexual en el sentido moderno, pero es innegable que sus relaciones con otros hombres trascendían los límites de la amistad. Su historia es un tapiz complejo de pasiones y lazos, un viaje que nos desafía a repensar nuestras propias nociones de amor y amistad.

El corazón roto del emperador.

Continuando con la exploración de la vida y el legado de Alejandro, es esencial sumergirse en los misterios que rodean su muerte. A los 32 años, este coloso de la antigüedad se enfrentó a su propia mortalidad. Las circunstancias exactas de su muerte permanecen envueltas en misterio, alimentando especulaciones y teorías que resuenan a través de los siglos.

corazon roto del emperador

Algunos apuntan a enfermedades como la fiebre tifoidea o la malaria, mientras que otros sugieren condiciones más raras, como el síndrome de Guillain-Barré. Esta última, una enfermedad autoinmune que afecta los nervios, podría explicar los síntomas observados en sus últimos días, como debilidad muscular y parálisis. La hipótesis de que Alejandro habría entrado en un estado de coma antes de su muerte, embalsamado, pero aún consciente, añade una capa adicional de misterio a su final.

Sin embargo, es imposible separar la muerte de Alejandro de su profunda conexión con Hefestión. La pérdida de su amigo y amante puede haber desencadenado una espiral emocional que, a su vez, impactó su salud física. La conexión entre el estado mental y físico está bien documentada en la historia de la medicina, y no sería sorprendente que el duelo prolongado por Hefestión haya contribuido al declive de Alejandro.

A medida que nos adentramos en la vida de Alejandro, nos enfrentamos a la complejidad de su humanidad. No podemos reducirlo a simples etiquetas o categorías. Era un hombre de pasiones intensas y relaciones profundas, cuyo legado resuena hasta el día de hoy. En este viaje más allá de la conquista, se nos desafía a mirar más allá de las hazañas militares y a sumergirnos en el alma de un líder cuyo impacto resuena miles de años después.

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