Anatoly Moskvin mantenía la fachada de ciudadano pacífico y aburrido bajo la que ocultaba una macabra obsesión por fabricar muñecas con cadáveres. Solemos asociar a las muñecas con los pequeños, especialmente con las niñas. Es un hecho que estos juguetes además de entretener, ayudan a que las niñas aprendan ciertos comportamientos, en una especie de “entrenamiento” para su vida adulta. También tenemos a aquellos que creen que las muñecas pueden servir como objetos de brujería. Los practicantes del vudú suelen usarlas para clavar agujas con la esperanza de que la víctima del hechizo sufra terribles dolores e incluso enfermedades incurables. Y para otras personas, quizá las más extrañas, las muñecas funcionan como un fetiche en un comportamiento asociado con la parafilia.
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Anatoly Moskvin: El señor de las muñecasLeer más »