Creepypasta

¿Disfrutas de las historias de terror? En Creepypasta encontrarás toda clase de relatos que van desde el terror psicológico hasta esa clase de pesadillas que se quedan con nosotros para toda la vida. Las historias aquí contadas emanan de aquellos temores más profundos que poseen los usuarios de Internet. La única característica en común entre todos estos relatos es que son ficticios… o quizá no.

Alguien me observa – Creepypasta

Compré una nueva propiedad en la pequeña ciudad de San Pedro. Era una casa económica, sin embargo; lo más importante era que finalmente podría alejarme de la ciudad. Y es que hace unos meses tuve una mala experiencia con un acosador. Aunque logré que lo arrestaran, no podía sacudirme esa extraña sensación de que alguien me observaba todo el tiempo. Sentía que había ojos en todas partes, tanto en casa como en la calle, por lo que decidí mudarme a un pueblo con menos gente para tener algo de paz.

ojos observando

La dama en la habitación – FINAL

Los próximos cinco días observé a Raquel agonizando. Desde el exterior, observando el monitor, las cosas no parecían muy distintas a lo que había observado los últimos tres años. Raquel dormía, veía televisión, leía y pintaba. Sin embargo, al observar con atención se encontraban ciertas señales. Ella parecía tan tensa y cansada que dormía más de lo normal. Ocasionalmente, pero muy de vez en cuando, miraba directo a la cámara, me miraba a mí. Sólo entonces podía apreciar el miedo y la tristeza en sus ojos.

hombre observando una television con estatica

La dama en la habitación – PARTE III

Dudó un instante antes que su rostro dibujara una sonrisa. “¿Así es como me llamas? Me gusta. Pero, mi nombre real es Melanie”. Sentí cuando mis mejillas empezaron a enrojecer. Obviamente que no se llamaba Raquel, ese nombre fue un invento. Sin embargo, el sentimiento de vergüenza no pudo acompañar a la confusión y alegría. “¿De verdad eres tú?”.

camaras de seguridad

La dama en la habitación – PARTE II

Recordé que una cámara me vigilaba y retiré mi mano del rostro. Volví al escritorio intentando respirar con normalidad, procurando contener los temblores. Había que pensarlo con calma. Lo primero que se me vino a la mente fue si debía presionar el botón. El botón rojo era para las emergencias. Si la mujer era prisionera y buscaba una forma de escapar, podrían considerar esto una emergencia. Pero, hasta donde sabía, no estaba herida. Supuse que el señor Salomón se refería a presionar el botón rojo para una emergencia que requería la presencia de policías o una ambulancia, no algo de esta naturaleza. ¿Y el botón verde?

manos nerviosas