El siguiente texto fue transcrito directamente de documentos encontrados en un laboratorio de pruebas alemán, abandonado por los soldados Aliados tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.
(Cinta de audio) La prueba tendrá lugar mañana. El equipo no sabe que esperar. Nuestra misión es ejecutar nuevas investigaciones y transformar los resultados en un arma para la guerra. Recientemente hemos descubierto que el cerebro secreta una sustancia química (previamente desconocida) cuando siente miedo. Por obvias razones, esta prueba puede ser extremadamente peligrosa.
Hola amigos, hoy partí hacia un viaje interesante. Me costó algún tiempo reunir dinero para los boletos, pero valió la pena. Antes de entrar en detalles, debo presentarme. Bueno, como soy un poco paranoico en esto de Internet no voy a relevar mi verdadero nombre, por lo que me pueden llamar a Delmar. No sé si sea siquiera un nombre, pero fue lo que vino a mi mente en este momento.
Bien chicos, vamos a lo verdaderamente importante. Conseguí unos boletos a Florida, e hice una reservación en un pequeño hotel próximo a un lugar especial. Las seis horas arriba del avión valdrán la pena por el lugar a donde voy. Si no has escuchado hablar de él, estoy planeando visitar un parque de diversiones de Disney abandonado llamado la «Discovery Island«. Investigué un poco y descubrí que el sitio era conocido originalmente como «Treasure Island» a mediados de la década de los 70s. El misterio sobre la isla me resulta muy desconcertante, ya que el complejo fue cerrado abruptamente en 1999. Hubo mucha polémica en torno a la isla, y se cree que esa fuera la razón de tal abandono. Sin embargo, yo no me creo esa historia tan fácilmente como otros. Creo que no hay suficiente evidencia como para sugerir los motivos reales del abandono de la isla.
Cuando yo tenía ocho años, mi padre fue diagnosticado con esquizofrenia. Pase diez años sin saber lo que era una buena noche de sueño. Él solía tener ataques de pánico todas las noches, y emitía gritos verdaderamente terribles. Teníamos que mudarnos frecuentemente pues ningún vecino nos soportaba. Y mi madre jamás quiso dejarlo al cuidado de otra persona. De la forma que fuera, ella lo amaba.
Mi padre nunca dio señales de algún problema mental. Por lo menos no hasta aquel accidente en la fábrica. Él trabajaba en una enorme fábrica encargada de crear piezas específicas para camiones. Eso, por supuesto, en una época donde no había robots que hicieran todo por ti. Un pequeño descuido, y listo. Mi padre quedó invalido de por vida.
Una familia feliz habitando en su pequeña propiedad rural donde eran dueños de un maizal. Por desgracia, el destino quiso que una tragedia sucediera, trayendo a la vida a un nuevo asesino serial: “El Espantapájaros”
“Cuando la maldición se vuelve real, las alas negras de la muerte dan sombra a los que viven”.
En alguna ciudad tranquila y enigmática de un interior cualquiera – 1983.
Parecía ser un fin de semana común y corriente en el que Jacob Turner y su hijo Noah –de tan solo seis años– se quedarían juntos, mientras la esposa iba a la ciudad vecina a visitar a su madre que se encontraba muy debilitada por un cáncer que la consumía a una velocidad increíble. Aquel día nublado y aparentemente normal pasaría para siempre a la historia de aquella afable familia.
Los siguientes informes fueron recuperados gracias al detective en retiro Davis Lombard. Dichos escritos sucedieron en la época en que el detective trabajaba en el caso que ahora es conocido como “El Señor de los Sepulcros”. Poco tiempo después de su jubilación y eventual deceso, la estación de policía donde trabajaba fue destruida por un incendio del que nunca se determinó la causa.
Un amigo mío, que laboraba en el área del archivo, consiguió estos informes. Y no conozco el motivo, pero me suplicó que no los perdiera… y que no permitiera que fueran tomados. No sé quién podría intentar tomar estos informes de mí, pero aquí están. Es mejor escribirlos y esparcirlos para que el caso no quede en el olvido.
Conocí a Vincent Smith cuando teníamos unos 12 años, éramos vecinos de al lado. Yo acostumbraba a salir a mi jardín a jugar fútbol solo, pateando la pelota contra el muro. Fue en uno de esos momentos que conocí a Vincent. Demoré un poco en darme cuenta de sus anteojos mirándome desde la ventana de su cuarto. Cuando lo vi, lo saludé con la mano. El respondió el saludo y abrió la ventana para conversar conmigo.
Hablamos sobre muchas cosas: intereses, comida favorita, juegos, todo tipo de cosas. Le pregunté a Vincent si podría venir a mi patio a jugar fútbol conmigo. Él rechazó la invitación cortésmente, diciendo que sufría de un asma terrible, entre otras enfermedades, y que sus padres se rehusaban de forma absoluta a dejarlo salir de casa, o a dejar que alguien entrara en ella. Me preguntó si tenía una cuenta en Facebook, me dijo que le gustaría agregarme como amigo para mantenernos en contacto.