El Síndrome de la Marioneta Feliz
Será simple, pensamos. Tomamos algunos cromosomas, los rebanamos, los ponemos allí, y listo, un ser humano perfecto. Todavía no estoy seguro de qué pudo haber salido mal. ¿Quizá un error en los cálculos?, ¿una falla en el procedimiento? O quizá algo mucho más allá de nuestro control.

Nosotros (algunos de mis compañeros psicólogos y yo) estábamos profundamente intrigados por las emociones humanas. Ira, desesperación, placer. ¿Sería posible privar a la mente humana de una emoción específica? ¿Sería posible programar un estado de euforia constante a manera de que jamás se pudiera sentir ira o tristeza que nublara el pensamiento? Teóricamente, sí.
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