A los doce años llegué a la conclusión de que todas las personas en este mundo, incluidos los integrantes de mi familia, estaban en mi contra. Jamás fui un niño problema, pero mis padres me trataban como tal.
La tecnología de Realidad Virtual (VR) ha hecho avances significativos y, junto con la evolución del 3D, logran una experiencia de inmersión virtual sumamente interesante.
Para los niños, en ocasiones las muñecas son algo más que un juguete. Pueden convertirse en un amigo, un compañero o un confidente. En prácticamente todas las culturas del mundo existen relatos de muñecas que adquieren vida propia. Literalmente – se convierten en contenedores de las almas de los muertos (algunas veces de sus antiguos dueños) o de espíritus demoniacos. Otras muñecas simplemente son artículos extraños, con historias tan desgarradoras que jamás deberían estar en alguna guardería o sala de juego.
Antes de la muerte de mi esposo nuestra hija, Verónica, fue diagnosticada con esquizofrenia infantil. La llevamos a multitud de especialistas y prácticamente todos llegaron a la misma conclusión. Se trata de una condición rara, pero no imposible. Realmente quedamos devastados. Los médicos sugirieron que no iniciáramos un tratamiento con medicamentos de forma inmediata. Fueron específicos en cuanto al hecho de que los químicos podrían interferir con su desarrollo cerebral. A los cinco años de edad, cuando un desarrollo cerebral apropiado es algo crítico, no querían correr ningún riesgo. Solo si las alucinaciones se volvían demasiado severas iban a recetar antipsicóticos.
Ed y Lorraine Warren nuevamente son el foco de atención en los cines de todo el mundo. En la secuela de “El Conjuro”, el matrimonio se dirige hasta los suburbios de Londres, allá por la década del 70, para echarle un vistazo a la casa de los Hodgson, que afirman estar siendo acosados por un evento Poltergeist.
IMPORTANTE ALERTA DE SPOILER: si no quieres arruinar algunas sorpresas en la película, lo mejor es que leas este artículo después de ver la cinta.
Sé perfectamente que eso dicen todos los alcohólicos. Pero lo juro, no lo soy. Creo que solo tengo un pequeño problema con el alcohol. Hubo un incidente con una mujer que me hizo mantenerme sobrio, literal y metafóricamente. No era la primera vez que un encuentro con una mujer no había resultado en un final feliz para mí, pero esto hizo que empezara a cuestionar lo mucho que había bebido. Entonces decidí mantenerme siete días sin alcohol. Tengo una debilidad por el vino, pero decidí que no me pondría una gota de alcohol en la boca. Nada de cerveza, licores, ni ninguna otra cosa. Mi plan era pasar una semana bastante monótona, pero estaba determinado a superar el desafío.