¿Crees estar preparado para un apocalipsis? El mundo tal y como lo conoces llegó a su fin, una amenaza desconocida acecha allá afuera y si no tienes el valor para salir por la puerta trasera, tendrás que sobrevivir…
“Código Adam”, alertó con fingido entusiasmo una voz por el intercomunicador. Debía ser calma y dulce para no incomodar a los clientes que realizaban las compras. Sin embargo, todos los empleados nos percatamos de la molestia en esa voz cuando el familiar código nos obligó a detener lo que estábamos haciendo para empezar a buscar al niño perdido.
En la historia del horror y suspenso pocos personajes lograron permear el imaginario popular como el Dr. Hannibal Lecter, que se codea con figuras como Freddy Krueger o el propio Drácula. Sin embargo, muy pocos saben que el popular caníbal de la ficción estuvo inspirado, al menos en parte, en una persona real. En 2013, la obra literaria El silencio de los inocentes cumplió 25 años, y en el marco de las celebraciones el escritor Thomas Harris (creador de Hannibal Lecter) reescribió la introducción del libro. Por primera vez, Harris revelaba al público la identidad del personaje que inspiró la creación de Lecter.
Compré una nueva propiedad en la pequeña ciudad de San Pedro. Era una casa económica, sin embargo; lo más importante era que finalmente podría alejarme de la ciudad. Y es que hace unos meses tuve una mala experiencia con un acosador. Aunque logré que lo arrestaran, no podía sacudirme esa extraña sensación de que alguien me observaba todo el tiempo. Sentía que había ojos en todas partes, tanto en casa como en la calle, por lo que decidí mudarme a un pueblo con menos gente para tener algo de paz.
Eso es lo que papá solía decir, con una sonrisa y una palmada en mi cabeza. ‘Ella es muy especial’, decía al encargado de la tienda de conveniencia. Las personas solían adular a la linda chica con coletas que acompañaba a su padre, siempre decía por favor y gracias, nunca me vieron haciendo un berrinche, era un auténtico ángel.
Los jinn (o djinn) son una clase de seres sobrenaturales hechos de «fuego humeante», tan arraigados en la cultura islámica que se mencionan en el Corán. Aunque en la literatura se pueden encontrar jinn de naturaleza benévola, como el genio de la lámpara que aparece en la historia de Aladino, a menudo se les representa como entes tramposos y malévolos, capaces de cambiar de forma.