Estamos viviendo tiempos increíbles, en los que la tecnología avanza cada vez más y comienza a permear cada aspecto de la vida moderna. Sin embargo, de forma simultánea al fantástico potencial que presenta la tecnología, también aparece su nefasto potencial para el terror.
¿Pagarías por ingresar a una red social? ¿Qué te parecería soltar $120 mil pesos para tener un perfil? Un nuevo sitio promete reunir a la crema y nata de la sociedad, donde la élite podrá hablar abiertamente sobre los problemas del primer mundo, sin aparentar soberbia y arrogancia. Estos usuarios jamás tendrán que leer a la gente reclamando a la operadora por robar su crédito ni van a sufrir las irritantes invitaciones a los juegos.
Su nombre es Netropolitan, y muchos lo han apodado el Facebook de los ricos. ¿Pero, exactamente qué es Netropolitan?
En Mental Floss publicaron un video muy interesante destacando algunas curiosidades sobre los gatos, esos animales adorables y, al mismo tiempo, tan siniestros – admitámoslo. Si formas parte del gigantesco grupo de personas que simplemente muere de ternura delante de un gato, diviértete con estas curiosidades sobre los felinos domésticos – el video en inglés se encuentra al final del texto.
Ve a mirarte a un espejo justo ahora… ¿Crees que cumplas las expectativas de un verdadero macho? Muchos seres del sexo masculino se dicen íntegros, dignos y buenos representantes del lado viril de la especie humana.
Sin embargo, todavía existen conmemoraciones de fechas especiales, así como fiestas o competencias tradicionales, que son una verdadera “locura” y, que más que ser un hombre, requieren de verdaderos machos entre sus adeptos.
El nombre forense proviene de un adjetivo en latín que significa “en relación al foro judicial”, es decir, aquel que ayuda a los tribunales a cumplir su difícil misión de impartir justica. La popularidad del científico forense vino a flote gracias a las series de TV, como CSI, pero esta es una ciencia que está vigente desde el siglo XIII. Conoce este y otros datos fascinantes sobre la ciencia forense a continuación.
Cuando la empresa estadounidense Eletronics Company Empire decidió construir su filial mexicana en nuestra ciudad, eran tan sólo un joven de apenas veinticinco años, me había titulado en informática en la universidad local y ansiaba encontrar un empleo seguro que influenciara a mi novia a dar el sí a mi pedido de matrimonio.
Samari se rehusaba a hablar de matrimonio simplemente porque no tenía una estabilidad financiera, ella trabajaba como editora freelance y su padre era un hombre muy amargado, abandonado por la esposa y que veía su vida desvanecerse mientras despachaba arena en un depósito de materiales para la construcción; yo era un campesino huérfano que me sustentaba con los pocos ingresos de la cría de mis cabras, gallinas y algunas vacas lecheras en un sitio que recibí como herencia de mis padres. Un lugar que los locales consideraban un sitio maldito. A cien metros de la única casa en la propiedad, una construcción de madera dos pisos, vieja, grande y oscura, había un árbol centenario, frondoso y con una terrible fama de atraer a la gente desesperada.