Un pequeño avión cae en el desierto del Sahara. Esperando por un rescate, el piloto se encuentra con un pequeño oriundo de un planeta… y aquí tiene lugar una conversación sobre el proceso de maduración, adornada con un hermoso contenido filosófico.
Es domingo y hace un frio paralizante, un grupo de fieles están sentados en las bancas de la iglesia, las puertas que estaban cerradas para evitar el helado viento se abren de par en par, haciendo un estruendo enorme. El viento helado acaricia la nuca de los feligreses. El padre, que daba el sermón, se calla y mira incrédulo hacia la puerta.
Leonarda Cianciulli nació en la ciudad de Montella, Italia el 14 de abril de 1894. Tuvo una vida difícil, cuando era muy joven intentó suicidarse en dos ocasiones. En 1917 contrajo matrimonio con Raffaele Pansardi, sus padres no aprobaron el matrimonio y según Leonarda, su madre la maldijo por esto. Y aunque la maldición de su madre no fuera más que una leyenda, para Leonarda no resultó así.
Mi nombre es Susana, apenas tengo 15 años, pero he tenido que pasar por muchas cosas en mi vida. Mi relato comienza hace 3 años… Mis padres son divorciados, por lo que mi papá vive en Cuernavaca y yo en el Distrito Federal con mi madre – desde muy niña mi padre me llevaba en las vacaciones para pasar el tiempo con él. Mi abuela, la madre de mi padre, también vivía en Distrito Federal, pero se fue a vivir con mi padre, pues casi siempre estaba sola en su departamento desde que mi tía se fue a los Estados Unidos hace 9 años. Mi padre compró un terreno para construir su casa, mientas que mi abuela compró el terreno de al lado para también construir su vivienda.
Todo mundo sabe que el ejercicio físico hace muy bien al cuerpo y a la mente, y que es un bien realmente necesario en la vida de cualquier persona. Estamos cansados de escuchar que cualquier actividad es válida para mejorar la salud, pero más cansados estamos de la gente que dice no tener tiempo, no tener dinero, no tener con quién, entre otras disculpas recurrentes.
El largometraje de Kick-Ass puso en nuestra conciencia que existen personas comunes y corrientes que se visten de una forma extravagante para salir a patrullar su vecindario, ocasionalmente combatiendo a los criminales. ¿Pero, será posible que un verdadero superhéroe de cómic exista en la vida real?