El “monstruo marino” de Muriwai en Nueva Zelanda

Las playas de todo el mundo son el último escenario de las cosas espeluznantes que habitan en las profundidades del océano. De misteriosos monstruos marinos cuyos cadáveres aparecen en las costas del océano Atlántico en México, hasta seres con apariencia de dinosaurio que emergen en las costas de Japón, el océano nunca deja de sorprender. Ahora tocó el turno a Nueva Zelanda, más precisamente a la playa de Muriwai ubicada en la costa oriental de la Isla Norte, donde pudo apreciarse un extraño “monstruo marino”.

Cargo cult y la creación de falsos dioses

Imagina por un momento que la civilización humana se desarrollara al punto de viajar a través de las galaxias. Ahora imagina que llegamos a un planeta con vida inteligente cuyo desarrollo podría equipararse al de la civilización humana hace tres mil años. Para esos seres extraterrestres los humanos podrían fácilmente parecer dioses, especialmente si demuestran su capacidad de cambiar de forma y manipular la energía. Es un buen ejercicio de imaginación, pero incidentes similares ya han sucedido aquí, en la Tierra, hechos que involucraron la llegada de supuestos “dioses” a las islas del Pacifico Sur.

Rituales de tribus nativas que construyeron figuras de aeronaves para honrar a los dioses.

Esta mujer dará 300 regalos a sus hijos en Navidad, ¿envidia o crítica?

A menos que seas un ermitaño amargado, peludo y de color verde, creemos que estarás de acuerdo si afirmamos que a todo mundo le gusta recibir regalos en Navidad, incluso aquellos que no disfrutan mucho de las festividades. Pero los que en realidad disfrutan esta fiesta son los hijos de Emma Tapping, una señora británica que este 2016 adquirió nada menos que 96 obsequios para cada uno de sus tres retoños, en total 288 regalos. Mira nada más en qué condiciones se encuentra el Árbol de Navidad.

London Necropolis Railway, el verdadero tren de los muertos

A inicios del siglo XIX, Londres simplemente se había quedado sin espacio para sus muertos. Los cementerios, muy por arriba de su límite, provocaban contaminación en los depósitos de agua subterránea y propagaban diversas enfermedades, situación que impulsó al Parlamento a aprobar un proyecto de ley en 1832 donde se otorgaban concesiones para establecer cementerios privados fuera de la metrópolis.

Estación Norte del London Necropolis Railway en el cementerio Brookwood.