“¿Sabías qué…?” es el preámbulo a esa clase de información que nos permite conocer un poco más sobre nuestro mundo. A menudo, estas palabras anteceden a información reveladora que nunca hubiéramos imaginado. Si te gusta cultivar tu mente, estás en la sección indicada.
Seguramente ya has escuchado el mito de que un golpe en los testículos es más doloroso que dar a luz. Independientemente de cual situación sea más dolorosa, es innegable que un golpe en los bajos puede resultar una experiencia muy traumática. Cualquier joven de secundaria o preparatoria puede dar fe de ello.
Pese a que la idea de tener muchas damas al servicio de un solo hombre lo sugiera, no se trataba de un bacanal desenfrenado. Todo lo contrario, el asunto era tan organizado, que incluso se contaba con una escala para elegir a la mujer que pasaría la noche con el dueño del harén.
Existía también una jerarquía que clasificaba a las mujeres en esclavas, amantes y esposas oficiales. Actualmente, pese a que hay cierto tabú sobre el tema, aún se mantienen funcionado esquemas semejantes a harenes en las regiones más conservadoras de los países árabes.
No pretendemos asustar a nadie… pero, básicamente, tu casa es un depósito de bacterias peligrosas, aire sucio, sustancias toxicas, moho y un largo y sucio etc. Cuando hablamos de contaminación, inmediatamente asociamos el término con una gigantesca humareda negra saliendo del escape de un camión o con una ciudad inmersa en una neblina gris por el humo proveniente de las fábricas. La contaminación es eso, pero también es un poco más.
¿Has escuchado eso que dicen de “polvo somos y en polvo nos convertiremos”? Pues sí, así seguramente será, pero antes tendremos que pasar por un complejo proceso de descomposición que inicia justo después de nuestra muerte.
Dicho proceso es responsable por transformar nuestras estructuras biológicas en materia orgánica e inorgánica que puede ser aprovechada por el resto de los seres vivos.
Te mostraré cómo luce el sonido de un aplauso… y no me refiero a una representación digital del aplauso, me refiero a cuando un hombre real junta sus manos. Estás a punto de ver algo que normalmente suele ser invisible.
Verás la onda de sonido real saliendo desde las manos y viajando a unos 343 m/s – la velocidad del sonido en condiciones “promedio”. ¿Cómo es posible?
Aunque la guerra sea un juego de quien devasta más a quien con la mayor cantidad de poder posible, la verdad es que sí, existe armamento prohibido durante el desarrollo de una guerra. Las Conferencias de La Haya y el Protocolo de Ginebra (no confundir con las Convenciones de Ginebra), elaborados por varios países desde 1899 hasta el fin de la década de los 90, restringen el uso de ocho tipo de armas en los campos de batalla.
En la práctica, lamentablemente, casi todo tipo de arsenal prohibido continua siendo utilizado en las guerras. Desgraciadamente los acuerdos no son tomados en serio, por qué no todos los documentos fueron firmados por las distintas naciones que participaron en estas reuniones.