Carta a la consejera sentimental.
Estimada Dra. Corazón:
Acudo a usted para solicitar su consejo ante una situación muy seria. Tengo una novia a la cual amo intensamente y con la que me quiero casar. Mi problema es el siguiente:

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Estimada Dra. Corazón:
Acudo a usted para solicitar su consejo ante una situación muy seria. Tengo una novia a la cual amo intensamente y con la que me quiero casar. Mi problema es el siguiente:

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Hay que saber un poco de ingles y tener la mente algo sucia para que el test funcione, se trata de que adivines los más rápido posible cuales son las letras que faltan para formar cada una de las siguientes palabras.

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Palabras que son difíciles de decir cuando estas borracho:

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Palabras imposibles de decir cuando estas borrachoLeer más »
El viaje espacial de Yuri Gagarin, el primer cosmonauta, propició que John F. Kennedy anunciara en mayo de 1961 un programa de choque para recuperar el orgullo nacional de Estados Unidos. La NASA tenía que enviar astronautas a la superficie de la Luna antes del final de la década, para lo cual pondría en marcha el proyecto Apolo.

Confiada en su superioridad, la URSS retrasó una decisión semejante, pero ante los progresos estadounidenses acabó aprobando un programa doble: un vuelo tripulado de circunvalación lunar (L-1) y un vuelo de alunizaje (L-3). Para hacer realidad este último se construyó el cohete N-1, equivalente al Saturno estadounidense. En años sucesivos, la URSS lanzaría numerosas misiones secretas –la Soyuz y la Zond–, pero tropezó con un gran número de problemas, entre ellos la muerte en 1966 de Serguéi Korolev, el máximo impulsor del programa espacial.
En diciembre de 1968, el Apolo-8 se colocó en órbita alrededor de la Luna, haciendo inútiles los esfuerzos del sistema L-1, cu-yas naves jamás fueron tripuladas. Por su parte, los vuelos del cohete N-1 acabaron en desastre y el Apolo-11, en julio de 1969, arrebató la gloria del alunizaje a los soviéticos. A pesar de las evidencias y de que los ensayos continuaban en la trastienda, la URSS optó entonces por negar que estuviera implicada en la carrera lunar.
Finalmente, con la explosión de otros dos cohetes N-1, el Gobierno ordenó en 1974 la cancelación del programa y la destrucción de todo vestigio relacionado con él. El sistema L-3 jamás había existido. Solo con la nueva política de glásnost (transparencia) su historia pudo salir por fin a la luz pública.
La guerra entre Irán e Irak, en marcha desde principios de los años ochenta, fue contestada por el mundo con el embargo de armas. El secuestro en Irán de varios ciudadanos estadounidenses llevó a Estados Unidos a intentar suavizar las relaciones con Irán.

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Las potencias organizaron en los años cincuenta del siglo XX poderosas redes de espionaje. Utilizando satélites y otros métodos, interceptaban las comunicaciones del enemigo para conocer sus planes. Cinco países –Australia, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Reino Unido– llegaron a un acuerdo para crear una red conjunta que pudiese utilizarse para controlar a la Unión Soviética.

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