Que puedo decir de mí, soy un amante del Internet, computadoras, tecnología y los temas relacionados con el entretenimiento. Me encanta la historia y los datos curiosos, el análisis y los enigmas. Devorador de revistas y gamer de antaño.
Durante los años de la Guerra Fría, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín, cualquier hecho puntual de los EE.UU. o la Unión Soviética era susceptible de malas interpretaciones que podrían terminar en un nuevo conflicto militar en el mundo y, al mismo tiempo, ambos estaban tratando de demostrar sus fortalezas uno al otro, como dos niños peleando por ver quien tenía el bulto más grande. El caso más absurdo y peligroso de estas demostraciones de estupidez fue el Proyecto A119, que planeaba detonar una bomba atómica en la Luna.
Un tema muy polémico del que tomó cuenta Internet hace unos años era “I-dosers”, también conocidas como «drogas virtuales«. I-Doser es un programa informático productor de «doses», ondas sonoras que buscan interferir con las ondas cerebrales del usuario, simulando el efecto de los diferentes medicamentos reales en seres humanos. Las doses tienen un uso limitado y no es posible su reutilización después de unas pocas dosis. Fue desarrollado a través de una técnica conocida como ondas binaurales, que emite sonidos que alteran la frecuencia del cerebro. Las doses más conocidas son la Gate of Hades y Hand of God, que en su tiempo tuvieron un alto impacto en Internet.
¿Cómo sería el hombre y la mujer perfecta desde el punto de vista de un cirujano plástico? La mujer ideal tendría los ojos de Rosie Huntington-Whiteley, las mejillas Cheryl Cole, el mentón de Myleene Klaas, labios de Nicole Scherzinger y nariz de Kate Middleton. El hombre ideal llevaría el pelo de Zac Efron, las mejillas de Ashton Kutcher, nariz de Jude Law, labios de Ryan Gosling y el mentón de Robert Pattinson.
Muchos años antes de que el fenómeno real o imaginario del chupacabras llegara a los titulares de los tabloides, un animal desconocido, con las mismas características, aterrorizaba en enero de 1954 a un pequeño pueblo de Carolina del Norte, EE.UU.. Hasta ahora, la criatura sigue siendo un misterio.
Todo comenzó el 4 de enero de 1954, cuando en Bladenboro, a unos 60 kilómetros al oeste de Wilmington, tres perros fueron encontrados con las mandíbulas rotas, el cráneo aplastado y masticado por una bestia desconocida. La bestia, más allá de la violencia del ataque, dejó a los animales completamente sin sangre. El ataque no se limitó a los perros. Pronto, las cabras, los cerdos y las vacas, también fueron atacados con la misma furia y modus operandi.
El fuego no posee un estado físico, ya que no se trata de materia sino de energía. Es el producto de la reacción entre un combustible y un oxidante, por ejemplo, la gasolina (líquida) y la madera (sólida). La energía se libera en forma de calor y no se constituye como materia.
Toda reacción entre un combustible y oxígeno, dará por resultado energía, en forma de luz y calor, Anhídrido carbónico (CO2) y Agua (H2O), en un proceso de oxidación que llamamos «combustión». Así, cuando una pieza de madera se quema, sus moléculas se rompen y se unen al oxígeno del aire para formar moléculas de agua (H2O). La llama del fuego es la manera en que observamos la formación de una molécula de agua, CO2 y otros gases provenientes del mismo material combustible. El producto de esta reacción se produce en forma de luz y calor, o fuego.
Algunos estudiosos han llegado a proponer que el fuego debe pertenecer a dos distintos estados físicos: estado gaseoso y plasma. Sin embargo, esta idea no fue aceptada por los científicos, toda vez que el estado físico del plasma que es aquel encontrado en las estrellas y lámparas de tungsteno, se caracteriza por la formación de gas ionizado, muy diferente de gas licuado de petróleo (LPG) o gas de cocina .
El fuego tiene muchas características interesantes, tales como zonas de temperatura y colores diferentes.
Debo empezar aclarando que este colección de tarjetas las obtuve hace alrededor de 6 años, para ese entonces disfrutaba de navegar y colaborar en un gran número de foros y fue precisamente en uno de ellos dónde un usuario subió un zip con las 161 imágenes.
El tiempo transcurrió y olvidé que había almacenado el lote de imágenes, nunca supe quien era el autor o la empresa que las comercializaba, la mayoría a quien preguntaba solía responder que eran realizadas por un dibujante mexicano y que solían venderlas en las papelerías y puestos de revistas. Las tarjetas suelen tener un cierta picardia muy propia de la cultura mexicana y muchas de ellas hacen alusión a personajes ilustres (y no tanto) en la historia del país.