Que puedo decir de mí, soy un amante del Internet, computadoras, tecnología y los temas relacionados con el entretenimiento. Me encanta la historia y los datos curiosos, el análisis y los enigmas. Devorador de revistas y gamer de antaño.
Las cosas más inofensivas se pueden volver virales en Internet, a principios del mes pasado informamos de una meme emergente llamado Harlem Shake que tenía mucho potencial para convertirse en el nuevo Gangnam Style, el día de hoy quien no sepa que es Harlem Shake probablemente haya estado varado en una isla desierta pues el baile está hasta en la sopa.
Si un baile sin demasiado chiste acompañado de una pista de Baueer puede causar tanto furor, no vemos porqué un poni que baila Moonwalk al más puro estilo de Michael Jackson no se pueda convertir en el video del momento.
Al inicio del nuevo milenio, el Dalai Lama parece haber dictado un conjunto de dieciocho reglas de vida. Reglas simple que nos permitirán conducirnos con mucha mayor felicidad y tranquilidad por nuestros días de existencia.
Ten en cuenta que los grandes amores y las grandes realizaciones conllevan grandes riesgos.
Cuando pierdas, no pierdas la lección.
Sigue las tres R:
Respeto por uno mismo
Respeto por los demás
Responsabilidad por todas tus acciones.
La estudiante Melanie Hoff realizó un experimento interesante. Ella cubrió una pared de madera con descargas de 15,000 voltios para ver qué pasaba. Después de conectar los cables y encender la corriente, el resultado fue muy curioso, con diseños fractales sobre la madera que se quema.
Robert Downey Jr. vuelve a brillar como el carismático Tony Stark en la tercera parte Iron Man. Aunque no la va a tener tan fácil esta vez, ya que tendrá que enfrentar a su peor némesis, el Mandarín (interpretado por Ben Kingsley).
¿Qué harías si fueras testigo de un asesinato en progreso? Dos hombres se hicieron la misma pregunta y montaron una actuación de un asesinato en progreso dentro de un elevador de la ciudad de Nueva York. Las cámaras ocultas registraron las reacciones de la gente. ¿Qué harías tú?
«Esto va a doler». Una combinación adecuada de palabras puede potencializar una sensación, cambiar nuestra forma de percibir, e inclusive nuestra forma de caminar. Y un estado emocional puede hacer que un dolor se vuelva crónico. Cuando vamos a recibir una inyección, por ejemplo, una simple advertencia sobre lo que vamos a sentir pude causar más dolor. Nuestros cerebros anticipan el dolor y activa la sensación incluso antes de que la aguja haya penetrado la piel. Ouch!
En la última década, los científicos han demostrado que nuestra sensación de dolor es mayor si nos avisan anticipadamente del estímulo y es posible inducir malestar apenas mencionando algo que lo causa. Un grupo de investigadores holandeses de la Universidad de Radboud Nijmegen realizó un estudio en 2011 con más de un centenar de voluntarios, sometiéndolos a una serie de pruebas. Expuestos a la misma sustancia, a los que se les advirtió que iban a sufrir un picor fuerte no pararon de rascarse, y algo similar ocurrió a los que se les advirtió sobre el dolor.
Las palabras pueden predisponernos, porque crean expectativas. Estas modifican las emociones y esto influye el dolor, picazón y otras circunstancias. En la Universidad alemana de Jena, el investigador Thomas Weiss demostró recientemente que hablar de dolor alimenta el dolor mismo. A través de imágenes de resonancia magnética funcional, Weiss encontró que cuando los voluntarios fueron expuestos a palabras como «atroz», «insoportable» o «punzante», activaron la llamada «matriz del dolor«, la misma región del cerebro que trabaja ante los estímulos nocivos.